LA VIDA ES ESCALAR. EL RESTO ES LO QUE NOS PASA ENTRE VÍA Y VÍA
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viernes, 28 de noviembre de 2014

EQUIPAR: ¿ELECCIÓN U OBLIGACIÓN?. SÉPTIMO CAPÍTULO

Hace mucho tiempo que su cuerpo hercúleo se convirtió en una masa informe de tejido graso; que sus pectorales otrora como esculpidos en mármol se tornaron dos tetitas lacias cual pimientos fritos; que de aquellos triunfos en roca que antaño se contasen por unidades (y muy espaciadas en el tiempo), no quedara nada. Apenas el patético relato que repite a todo el que le invite a un plato de huevos fritos en la barra de cualquier tasca de mala muerte.
Así era antes, más o menos. El pizarrín está a escala 1:1


Así estaba este verano, cuando todavía le quedaba dignidad. Ahora está peor


A pesar de que con la crisis nos retiraron la ayuda por aguantarlo, seguimos haciéndolo. ¿El motivo?, quién sabe...quizás por lo que nos reímos con él (y de él, yo me río sobre todo de él); quizás porque es una bellísima persona aunque le canten los gatos a cadáver añejo; quizás porque es capaz de contar grandes historias con una sola de sus fotos; quizás porque se juega la vida por salvar lo que es de todos, o simplemente porque es un buen Amigo...de los que se escriben con mayúsculas.

Da igual el motivo. El caso es que seguimos aceptándolo aunque escale como el culo y a veces en el campo nos de vergüenza decir que viene con nosotros.

Aunque ya ha aparecido varias veces en este blog, para preservar su anonimato emplearemos como solemos hacer un pseudónimo. Le llamaremos, por ejemplo, Gordito.

Pues bien, no hace mucho, Gordito sufrió un accidente escalando, en el que la peor parte se la llevó la aseguradora. Parece ser que el equipador no limpió la vía a conciencia y no reforzó ni tiró una gran piedra que fue la que al final provocó este accidente.

Aquí va el relato de lo que ocurrió, como siempre de primera mano:

Accidente en Benaocaz (Cádiz)

Fecha: 15/09/2014.
Lugar: Sector Aguas Nuevas. Ruta de reciente apertura llamada “Cicatriz”.
Edad escalador: 43.
Tiempo de práctica escalador: 21 años aproximadamente.
Edad asegurador: 36
Tiempo de práctica asegurador: 13 años aproximadamente.

Descripción de los hechos: a finales de Agosto nos enteramos de que habían equipado vías nuevas de deportiva en la escuela antigua de escalada de “Aguas nuevas” Benaocaz (Cádiz).

Debido a que es la modalidad que más me interesa como escalador (hacer vías a vista), en cuanto encontramos hueco fuimos a probar alguna de estas rutas. Tras realizar una vía antigua para calentar, veo una ruta interesante que discurre por una placa desplomada, con una sección de fisura en todo su recorrido medio, para terminar en otra placa desplomada, esta última sin fisura alguna. Desconozco el grado pero parece factible. Semanas más tarde me entero de que el grado propuesto es 7b duro y que el nombre es “Cicatriz”.

Normalmente no usamos casco, pero debido a que la ruta es nueva y que las últimas vías equipadas por la zona que había probado soltaban piedras pequeñas o algún que otro canto suelto, le comunico a la aseguradora que se ponga mi casco. En principio no le parece necesario pero tras trasladarle mi apreciación de piedras sueltas o débiles en las vías de nueva apertura que había probado por la zona accede a ponérselo por precaución.

La vía comienza subiendo a una pequeña repisa desde la que se accede a la placa desplomada. El primer seguro lo tiene a la derecha de un diedro (unos 3m de altura aprox) algo sucio pero sin dificultad. El segundo seguro lo tiene a la derecha de una higuera de un solo fuste (2m aprox por encima del anterior) que sale del diedro y que hay que sortear. A partir de aquí, si sigues por el diedro parece que te saldrías de la ruta, ya que el asegurador sigue una línea vertical que hace pensar que el paso es directo y no por la derecha. Tras subir y bajar un poco decido afrontar el paso verticalmente, para lo que debo salirme del diedro y hacer una pequeña travesía a la izquierda, para llegar a lo que parece una prominencia de la pared con magnesio en su parte superior. Una vez llego a la parte superior de la prominencia, me encuentro sujeto por un canto plano pero bueno de mi mano izquierda y una pequeña regleta en mi mano derecha, los pies en adherencias algo sucias… desde aquí coso el siguiente seguro ( a unos 7m. aprox del suelo) utilizando el canto de mi mano izquierda como sujeción principal.

Para el siguiente movimiento tengo que traccionar una vez más del canto plano de mi mano izquierda. Coloco ambos pies por debajo del canto de tracción a modo de bavaresa ya que debo traccionar mucho para llegar a una regleta que está bastante alta a la derecha. 

A mitad de tracción, noto que la pared se viene: todo el promontorio donde tenía apoyados pies y mano izquierda se viene a la vez. Noto el vacío y grito "¡¡piedra!!" a la vez que dirijo mi mirada para abajo.

La piedra es muy grande. Tiene forma elíptica y mide algo más de 1 metro de longitud, unos 40 cm en su parte más ancha y unos 30 cm de espesor… Intento seguir la trayectoria pero el latigazo de la cuerda al tensarse me hace perder la visión de los últimos metros de caída de la misma. 

Mi compañera comienza a gritar quejándose de la pierna derecha. A mí me sorprende un corte profundo que tiene en su brazo izquierdo, del que parece desconocer su existencia. Unos compañeros que estaban escalando cerca vieron la caída de la piedra al completo y nos confirman que la piedra impacto en la repisa y pasó muy cerca o incluso golpeó a la aseguradora. Esta defiende que notó la piedra pero no sabe dónde. Seguramente golpease su brazo y de ahí el corte.

Nosotros aseguramos de forma dinámica, por lo que nos colocamos algo separados de la pared una vez hemos cosido el segundo seguro. Pienso que este hecho fue el que hizo que el accidente no se convirtiese en una fatalidad, ya que en este caso excepcional, nada habría imposibilitado un accidente muchísimo más grave o fatal si la piedra hubiera alcanzado directamente a la aseguradora.

La aseguradora impactó contra la pared  por el tirón que ejercieron mi persona y la piedra, ya que a mi peso se sumó el de la gran piedra durante los primeros instantes de caída. De ahí que la tensión sobre la cuerda fuera mucho más fuerte de lo habitual. A esto le sumamos los únicos 3 seguros puestos que friccionaron poco.
  
Posibles causas: falta de rigor en la limpieza exhaustiva de la ruta por parte del equipador. Esto es clave e imprescindible. El equipador conocía el estado de esa piedra y por lo que se ve tenía previsto reforzarlo pero nunca llegó a hacerlo.

Llevo más de 20 años escalando y lo sucedido fue una sorpresa para nosotros. La pared parecía compacta pero tal vez debería haber actuado con más precaución. Debemos asumir parte de responsabilidad. Nadie nos obliga a escalar y la última elección es siempre nuestra especialmente ante las rutas de nueva apertura.
                       
Consecuencias: unicamente sobre la aseguradora. 
-Rotura vertical de la rótula (pierna derecha).
-Doble fractura de cadera (pierna derecha). Una de las mismas secciona el hueso cotilo (donde se inserta la cabeza del fémur) de lado a lado.
-Tres cortes profundos en brazo izquierdo y pierna derecha (todos con suturas).
-Tres meses de inmovilización de pierna derecha, posterior evaluación y subsiguiente rehabilitación en caso de no necesitar operación alguna.

Cómo evitar esto: maximizando el criterio de la seguridad durante la apertura de nuevas líneas por parte del equipador.
-En caso de no haber concluido la ruta aún, señalizándolo de alguna manera hasta su segura y fiable escalada por parte de cualquier escalador. O dejando sin equipar las chapas más cercanas al suelo para imposibilitar el acceso a la misma.
-Ir completamente equipados con el EPI propio de la escalada.
-Precaución por parte del escalador y asegurador siempre que se realice una vía por primera vez, sea del grado que sea y más si no se sabe la antigüedad o fiabilidad de la ruta por conocimiento de anteriores repeticiones.


Siempre he pensado que equipar implica mucha responsabilidad. Creo firmemente que no es algo que tenga que hacer todo el mundo ni mucho menos. De hecho, creo que hay gente que mejor que no hubiese cogido un taladro en su vida. Pero esto funciona así: cualquiera puede hacerlo.



Incluso yo...así nos va

He llegado a escucharle a un "equipador" que bastante tiene él con gastarse el dinero en material y en gasolina como para ponerse a limpiar las vías. También he escuchado quejarse a un equipador que tal escalador ya podría coger el taladro alguna vez y equipar algo, que lleva 20 años escalando a costa de los demás, bla, bla, bla...

Pienso que equipar es una elección, no una obligación. Pero esa elección implica ciertas obligaciones. O al menos, cierta responsabilidad para con los demás.

Es verdad que siempre se puede partir algún canto aunque se limpie a conciencia una vía (ocurre incluso en vías muy repetidas), pero una piedra de semejante calibre, si la ves inestable, no la puedes dejar ahí: o la pegas, o la tiras.

Por la dejadez, el egoísmo o simplemente la inconsciencia de algunos, otros se ven en una silla de ruedas durante tres meses. En fin...

Afortunadamente la aseguradora se recupera poco a poco de las heridas y lesiones que sufrió en el accidente, sobre todo gracias a los cuidados de Gordito. Que debajo de toda esa grasa tiene su corazoncito, petado de colesterol, pero corazoncito al fin y al cabo. 

Porque, cosas de la vida, hasta un Melón puede encontrar su Media Naranja. Y en este caso, el Melón está cuidando de su Media Naranja como si fuera una Princesa. Y seguro que dentro de muy poco, están otra vez escalando, montando en bici o pateando por el campo juntos. 

martes, 4 de noviembre de 2014

SEXTO CAPÍTULO


Cara de que estás a punto de morir y recuerdas lo que has vivido, o de que te acaban de decotar tu vía más dura

"Yo...he visto cosas que vosotros no creeríais: mi nave en llamas al estrellarse cuando intentaba abducir al Gordito y no pudo con su peso. He visto magnesio que brilla en la oscuridad como los Rayos C y se puede escalar de noche. He visto sectores enteros de escalada limpios como una patena: sin colillas, sin mierda de perro ni de humanos, sin basura...bueno, en verdad eso no lo he visto pero me hubiera gustado. He visto al Betis ganar 6 Champions League. He visto abrir dos tiendas de chinos cerca de la Puerta de Tannhäuser, con lo caros que son los alquileres en esa galaxia...putos chinos.
Todos esos momentos se perderían...en el tiempo...como lágrimas en la lluvia, de no ser porque tenemos Feisbus, Tuiter, Tuenti, Istagran, Güasap, Yutú, y el blog Psicópatas Itinerantes para que eso no pase. Así que...es hora de...escribir".

No estaba muerto, ni estaba de parranda. Tampoco estaba tomando cañas, lerelelele. Por motivos ajenos a esta empresa, hemos tenido un pequeño periodo de escasez  publicatoria. 

Este parón se ha debido al poco sentido del humor y a la poca paciencia que muestran algunos agentes de tráfico de la Meretérica, que en cuanto te paran borracho y sin papeles a las tantas de la madrugada se ponen de una mala leche que no veas. Y a pesar de las risas que nos echamos los del coche, a ellos no les hizo ninguna gracia que saliéramos por patas y derrapando mientras gritábamos: "Como la Espe, como la Espe!!!". 
Bueno, y por llevarnos por delante el Patrol y al compañero en la bromilla no veas cómo se pusieron...
Entre esto y que no tenía ganas de escribir, pues eso, que se pasan los meses en blanco.

Una buena fianza y algunos meses después, aquí estamos de nuevo con otro accidente, para recordar que hay que estar alerta y no se puede bajar la guardia. Siempre atentos!!


Para conseguir una mirada de atención como esta, consulta a tu camello de cabecera. Él sabrá qué recetarte


En este caso, se trata de un accidente provocado por los que escalan, pero quizás por la imprudencia de los que están a pie de vía.


El Chorro. Fuente: Finca La Campana
Accidente en El Chorro

Fecha: 02/01/2013.
Lugar: El Chorro, sector Las Frontales.
Edad escalador: 43 años.
Tiempo de práctica escalador: 23 años.
Edad asegurador: 42 años.
Tiempo de práctica asegurador: 20 años.

Descripción de los hechos: era al final del día. Después de haber realizado ya la vía "Apocalipsis" y viendo que aún teníamos tiempo, decidimos hacer la vía "Ébola". Como quedaban pocas horas de luz (unas 2 o 3), decidimos empalmar largos y hacerla de forma rápida; Gumersindo (nombre ficticio) montó la primera reunión en R-2, y yo de segundo salí disparado hacia arriba, sin echar demasiada cuenta a las dos chicas que merodeaban por el pie de vía (he de decir que ambas llevaban casco). 
Al ser una vía muy repetida y supuestamente ya limpia, no presté demasiada atención a la solidez de los cantos. Casi llegando a R-1 agarré un canto del tamaño de la cabeza de un crío y lo arranqué. Grité: PIEDRAAA!!!! El canto pasó a escaso centímetros de la cabeza de una de las chicas. La piedra no le dio, pero al impactar con el suelo y romperse en mil pedazos, una pequeña laja le golpeó en el labio y le causó una herida interna que sangraba abundantemente.

Posibles causas: no estar atento a la solidez de los cantos. Andar despreocupadamente por debajo de una vía larga, susceptible no sólo de caída de piedras sino también de mosquetones u otros objetos procedente de los escaladores que ya se encuentran en pared por encima nuestra.

Consecuencias: leves. Herida interna en el labio con abundante sangrado.


Cómo evitar esto: no andar debajo de vías de largos si ya hay alguna cordada en ellas. No agarrar de forma precipitada y con excesiva fuerza los cantos en zonas con posible inestabilidad de cantos.

En esa vía en concreto (Ébola) he llegado a ver hasta tres cordadas a la vez en pared, así que no sólo debemos tener cuidado mientras esperamos a pie de vía, sino también cuando estemos escalando. Además, el viento o las cabras pueden hacer que caigan piedras.

Resumiendo: ojo con lo que cae de arriba (el casco ayuda en esos casos), y no os paréis en los controles de alcoholemia si estáis muy borrachos. Y si os paráis, no os riáis mucho que eso les inrrita, y mucho menos hagáis la bromita de la Esperanza Aguirre (te partes de risa pero no cuela y empeora las cosas).
Ya si sois muy, muy responsables, os volvéis en taxi o incluso en un caso extremo, no bebáis. Pero eso sólo en casos extremos.
Hasta la próxima!!

lunes, 21 de abril de 2014

Another One Kenobi: "La Venganza de los Clavos"

Aquí llega el Mocito Feliz de la escalada!

Uno de los protagonistas del incidente, que en sus ratos libres se disfraza así y se va a la puerta de los juzgados a echar la mañana

O es gafe (que puede ser), o es un inconsciente y un imprudente (que no creo), o escala tanto, tanto, tanto, que es normal que le haya pasado casi de todo (que es lo más probable). Porque uno de los escaladores que aparece en este relato, es el protagonista de dos de las historias anteriores.

Al menos esta vez se ha esforzado por darle un toque didáctico-humorístico muy de agradecer. No es que sea un monólogo de Dani Rovira, pero sí te entra menos sueño al leerlo. El primer borrador que me mandó estaba entre la esquela y el telegrama. 

El caso es que esta historia está muy relacionada con lo que hablaba en un post anterior acerca de la resistencia de los anclajes y materiales de escalada. Sin más preámbulos, os dejo con el relato:

Incidente en Galayos

Fecha: mayo 2011 (más o menos).
Lugar: Galayos
Edad escalador: 41, 3? y 3?.
Tiempo de práctica escalador: 23 años.
Edad asegurador:
Tiempo de práctica asegurador:

Descripción de los hechos: el día empezó rrraro, rrraro, rrraro. Un miembro de la cordada decía haber tenido pesadillas y no se encontraba motivado. Revisamos las botellas de buen rioja consumidas la noche anterior (no fuera que hubiéramos exagerado los beneficios de la ingesta de esa bebida regeneradora) y miramos la fecha de caducidad de los espaguetis del día anterior (la comida caducada dicen que da alucinaciones). El caso es que como no vimos nada raro, y después del típico "tú estás chalao", allá que nos encaminamos los tres hacia la zona de la Aguja Negra.

Estábamos intentando la vía “Arañas Amarillas”, en la Aguja Negra cuando comenzó a llover. Como ya vamos teniendo una edad -la humedad es malísima para el reuma y los mocos colgando de la napia no son de la metrosexaulidad requerida para tres aguerridos y apuestos escaladores como nosotros-, hicimos caso omiso a la conciencia de Macho Alfa ("maricones, rajaos, nenazas!!) y decidimos bajarnos.

Afortunadamente la lluvia arreció y la conciencia Alfa cada vez hablaba con la boca más pequeñita y pasaba a ser la conciencia del "Sálvese Quien Pueda". Vamos, esa conciencia que ya no echa ni cuenta de "los niños y mujeres primero". Total, que comenzamos a rapelar desde las reuniones de la vía. Una vía clásica cuyas reuniones son clavos con más o menos solera, de esos que dan auténtico pavor a los acostumbrados a parabolts del 12 y chapones de acero.

En el segundo rápel que hacíamos encontramos una reunión de 2 clavos, tan monos ellos, tan inocentes, tan oxidados, ainss!! Pero qué seguridad rezumaban!!! Individualmente en cada uno me colgué y dí repetidos saltos para comprobar su fiabilidad (asegurado desde arriba por la cuerda). Aguantaron como machotes sin decir ni "mu"; puse dos seguros y no los triangulé (“pa qué” me dije yo, si cada clavo aguanta un autobús), por considerar que cada clavo por sí mismo era suficiente, y que el otro clavo quedaría como seguro por si el otro saltaba. Una vez los tres en la reunión comienza a rapelar Antonio.

El tiro del rápel no era en vertical (como fue mi comprobación previa), así que uno de los clavos decidió, por su cuenta y riesgo, que para esa dirección de tiro no se había probado y tomó la valiente decisión de abandonar la fisura (mojada y fría ella que estaba; porque, sabed niños, que no todas las fisuras y grietas son húmedas, cálidas y suaves), y nos quedamos los tres de un solo clavo y Antonio colgando a 1 m de la reunión.

Antonio subió luego, abandonamos material, triangulamos y seguimos rapelando (con el susto en el cuerpo) y un clavo de memorable recuerdo en nuestra vitrina de adornos; ni que decir tiene que la conciencia Macho Alfa había huido sendero abajo y nos esperaba calentita en la cocina de la furgo.

Posibles causas: sobrestimar la fiabilidad de un clavo; no triangular la reunión; comprobar un clavo en una dirección diferente a la del tiro real.

Consecuencias: ninguna salvo el susto.

Cómo evitar esto: triangular siempre las reuniones, por muy fiables que parezcan los anclajes independientes (salvo parabolts del 12, químicos y similares).

Lo que hemos aprendido hoy, queridos niños, es que si te dan de martillazos en la cabeza para que te metas en una raja, te meten un mosquetón por el ojete y encima se cuelgan de él, tienes todo el derecho del mundo de salirte cuando te salga de las pelotas. Yo si fuera clavo, lo haría fijo. Lo que me lleva a pensar que nos fiamos demasiado del material que encontramos en las vías cuando escalamos, y sobre todo, del que lo ha puesto. 

También hemos aprendido que una retirada a tiempo, puede ser una victoria, o por lo menos, un empate. Esto, amiguitos, lo podemos aplicar a nuestra vida diaria, con enormes beneficios para nuestra salud física y mental.

Si un viernes o sábado a las tantas de la madrugada, eres capaz de decir: "me tomo la última y me voy",  sin babear, sin trabucarte al hablar, y sobre todo, eres capaz de cumplirlo, te has convertido en un Máquina de las retiradas a tiempo. Si por el contrario, la última se convierte en la penúltima o la antepenúltima y te quedas, no desesperes. Podrás volver a optar al título de Máquina si haces caso al/la colega que menos borracho/a esté de tu grupo, y que te está diciendo que la/el que miras con ojos golosos es un/a cardo borriquero, y que no tiene que ser ni güena gente. Ya me lo dijo un sabio: "No desprecies a las 2, algo por lo que pagarías a las 8". En un after creo que me lo dijo.

Por último, recordar la importancia de llevar en nuestra mochila ropa interior de recambio y unas toallitas húmedas, por si no somos tan valientes y machotes como los tres guerreros de la roca de esta historia, y en vez de bajarnos sólo con un susto, nos ponemos perdíos de mierda allí mismo en la reunión. 

lunes, 17 de febrero de 2014

ASAC

Ya que estamos con el rollo este de la seguridad y los accidentes, ¿os habéis preguntado alguna vez por la resistencia de los materiales que empleamos cada vez que vamos a escalar?.  Yo no. 
Pero ya que estamos, ¿cuánto aguanta esa reunión de la que nos estamos descolgando, o el anillo ventral de nuestro arnés?. ¿Cuál es la distancia mínima que debemos guardar con respecto a nuestro compañero de cordada, si ha desayunado tostadas con muchísimo ajo?. ¿Afecta la halitosis sabor ajo a la resistencia de nuestra cuerda?. ¿Debería jubilar las cintas exprés que me compré hace 20 años?

A resolver todas estas dudas y otras muchas cosas que no son dudas pero les entretiene mogollón, se dedica el magnifico equipo de personas humanas y semi humanas que componen ASAC FORMACIÓN. Son tantos y tan buenos profesionales, que enumerar sus nombres nos llevaría horas y horas. Así que paso. Por poner sólo un ejemplo, mencionaré al señor Curro Martinez, al que se puede considerar sin riesgo a equivocarnos alma mater de este proyecto. 

Pretendíamos incluir algunas palabras suyas, pero ha sido imposible localizarlo, más que nada porque no lo he llamado. Pero seguro que estaba haciendo algo con sus cacharritos. 

Entre sus últimos trabajos se encuentran un interesante estudio sobre los arneses de escalada publicado recientemente en la revista Escalar nº90:



Y otro no menos interesante sobre la resistencia de los anclajes más comunes utilizados en este deporte, que podéis leer en la página web de la revista Desnivel: 
Ya lo dice ese famoso dicho: "tienes más peligro que el Curro con un tractel"


Página web de ASAC: http://asacformacion.com/

Y en Facebook: 

miércoles, 12 de febrero de 2014

SEGUNDA PARTE DE LA CUARTA PARTE, VII. Anexo 1.a

Como os dije la semana pasada, aquí va el relato del asegurador:

Es un sitio como este fue el accidente, con sus rocas, sus árboles y sus cosas de campo.


Accidente en Benaocaz. Sierra de Grazalema. Cádiz.

Fecha: 24-11-2012
Lugar: Benaocaz.
Edad escalador: 38
Tiempo de práctica escalador: 20 años.
Edad asegurador: 39
Tiempo de práctica asegurador: 15 años.

Descripción de los hechos: después de hacer un par de vías en la sección derecha del sector, nos dirigimos a la parte central, justo antes de la zona con desplome. En una placa inicialmente tumbada, se abren dos vías que luego se complican más arriba. La sección inicial es un trepadero, algo descompuesto a la derecha, por donde la vía no pasa...

La hago yo de primero. Recuerdo tierra mojada de las lluvias de los días anteriores. La roca estaba bien, adherente, aunque con zonas de tierra y roca. Conforme escalo procuro no salirme de la línea de la vía hacia la derecha, ya que es la parte más rara. Tiro arriba y fuera.

Mi compañero se piensa si hacerla de primero o de segundo. Le explico un poco la parte de arriba, un 6b con un diedro a izquierda y una placa en medio... y decide darle de primero.

Él no lleva casco. Yo si lo llevo (asegurando y escalando). Me acerco a la pared y le aseguro de pie. Conforme va subiendo me alejo un par de metros de la pared

Comienza la sección tumbada y a unos 9 o 10 metros del suelo, mi compañero grita y se trae literalmente en la mano el bloque sobre el que estaba subido... tamaño bastante grande. Digo subido porque no es que lo cogiese con una mano y se le fuese el canto, sino que estaba con las manos sobre la arista superior y los pies en el mismo bloque.

Este bloque se encontraba un poco (sólo un poco) a la derecha de la vía. No puede considerarse que estuviese “fuera de la vía”.

La última chapa estaba a unos 3 metros por debajo. Yo peso 60 kg, él creo que andará cerca de los 75. Al caer, su peso y la caída me impulsan con fuerza contra la pared y en esos segundos veo como él rebota por toda la pared y cómo el peñasco se desmorona en un montón de trozos, algunos más grandes que otros. Los más grandes quedaron del tamaño de una cabeza.

No llega al suelo, se queda a poco más de 3 metros pero bastante conmocionado con los golpes. Me asusto porque esta colgado sobre la cuerda (tipo el grito de piedra) y hace intentos de incorporarse pero no puede. Yo me he dado un golpe en el pie derecho contra la pared y mi casco ha volado (¿? supongo que no estaría bien puesto el barbuquejo o como se llame eso). Miro atrás donde estaba asegurándole y está lleno de piedras del peñasco que se trajo de la pared.

Le pregunto cómo está; tarda en recuperar la cabeza y lo bajo. Se ha dado un golpe fuerte en el pie (izquierdo creo). Por lo demás, poco más. Aunque la cuerda tiene un bocado muy feo a unos dos metros del nudo de encordamiento. Entiendo que fue la caída del peñasco la que hizo la mella en la cuerda.

Al final fue un susto, pero nos quedamos fríos del susto, aparte de las mínimas lesiones que nos llevamos a casa.

El pie de vía es estupendo para ponerse a ver, charlar o lo que sea. Fue una suerte que sólo estuviésemos los dos escalando, porque si llega a haber alguien abajo se lleva la piedra fijo. Y podríamos haber salido de allí de otra forma muy distinta...

Posibles causas: para mí, la principal causa es no haber sabido leer la vía, en el sentido de que estaba claro que hay una sección un poco más descompuesta, además de fácil. Nos metimos en ella cuando días antes había estado lloviendo (varios días seguidos) con lo que eso implica para la roca y las zonas menos compactas. Y quizás en esas condiciones habría que tantear un poco la calidad de la roca por donde vas a pasar

Consecuencias: por mi parte un golpe en el tobillo que no tuvo más consecuencias. Para el escalador, un esguince y alguna otra cosa más.

Cómo evitar esto: aumentando la prudencia en situaciones en las que la roca pueda dar sorpresas, como zonas más descompuestas o menos compactas, tras lluvias abundantes, etc.
También habría que dar un toque de atención a los equipadores, para que sean conscientes de que la vía no es únicamente poner chapas, sino que el trabajo de limpieza y retirada de posibles bloques también forma parte del equipamiento.
Semanas más tarde me encontré con algunos de los equipadores de la zona y tras contarles la historia la respuesta fue, poco más o menos que: “unas veces les toca a unos y otras veces a otros”.

Tócate los huevos con la respuesta.

Sin más, que hoy no tengo ganas de escribir. Que me dijeron el otro día que alguien iba a publicar un libro con una recopilación de accidentes de escalada deportiva, y acabo de leer en Internet que ya ha salido el libro. Y por lo que cuenta el hombre, es lo mismo que lo que yo estaba haciendo. Ma cortao tol rollo, caniho.
Y ahora no sé si seguir con esto o volver a escribir guiones para pelis porno. En fin, me voy a echar una siesta, a ver si me aclaro un poco.

jueves, 6 de febrero de 2014

PRIMERA PARTE DE LA CUARTA PARTE

Otro clásico: rotura de un canto y el consiguiente vuelo. 
A diferencia del primer accidente que publicamos (qué pasa Curro, aquí también somos mogollón de gente...), este es escalando y no en un trepadero de acceso a la vía.

Lo que pasa es que en cuanto a rotura de cantos, hay una gran diferencia entre romper una regleta de primera falange con la chapa en la cara, o traerte un bloque del tamaño de una lavadora con la última chapa a tomar por culo. Este accidente es del segundo tipo.

En esta ocasión, tenemos la oportunidad de conocer los hechos desde dos puntos de vista: el del escalador y el del asegurador. En primer lugar, vamos a leer cómo lo cuenta el escalador. En el próximo post, veremos cómo lo vivió el asegurador. Lo mismo ni coinciden.

El texto está tal cual me lo han mandado ellos. Tan sólo he eliminado el nombre de los escaladores y el del sector, porque tengo entendido que no está permitido escalar allí y es mejor no darle mucha publicidad. Creo que a esos sitios, algunos los llaman Secretivos. Pero eso, como diría mi amigo y futuro Psicólogo Kapote, es un tema.

Accidente en Benaocaz. Sierra de Grazalema. Cádiz.

Fecha: 24-11-2012
Lugar: Benaocaz.
Edad escalador: 38
Tiempo de práctica escalador: 20 años.
Edad asegurador: 39
Tiempo de práctica asegurador: 15 años.

Descripción de los hechos: el primer escalador prueba la vía, va sacando todos los pasos, hasta que se detiene en el paso de la vía. Justo por encima del bloque desprendido. De hecho se posiciona sobre el bloque para intentar superar esta parte del muro. Lo consigue y finaliza la vía.
Y luego habrá gente que se apunte la vía a vista

Se procede al intercambio de posiciones y el asegurador pasa a escalar y desmontar la vía. Aunque la vía discurre a lo largo de un diedro, tiene dos partes diferenciadas.

La primera parte es un plano tumbado, muy fácil de escalar sin apoyo en el diedro, con una serie de chapas muy alejadas entre sí. La segunda, es una parte de muro vertical, que termina en salida de techo con posición abierta a diedro. Con chapas más cercanas entre sí. De hecho la dificultad de la vía recae en esta segunda parte.

Cuando el segundo escalador grapa la tercera o cuarta chapa, deja atrás el plano tumbado y empieza la parte más vertical, en este tramo percibe lo que parece una barriga-laja con cantos laterales de mano derecha muy buenos, que culminan en cazos superiores horizontales.

Al intentar superar la especie de barriga-laja, traccionando de manos en los cazos superiores, y subiendo la pierna izquierda para superar esta laja, se desprende.

Percibo una sensación extraña, ya que aunque yo estoy haciendo fuerza para subir, veo como la pared se aleja de mí. Lo siguiente que hago es mirar a la izquierda y veo como la piedra a la cual estoy agarrado se desprende de la pared, a su izquierda se desprenden dos bloques más.
En ese instante pienso que un bloque tan grande me puede aplastar y me lanzo a la derecha. Hago un vuelo de unos dos o tres metros hasta que impacto con el pie izquierdo, sobre la piedra y un árbol que hay a la derecha.
Mientras tengo la sensación de que a mi espalda ha ido cayendo un bloque a mi vez. La siguiente sensación es que algo tira de mi hacia la izquierda, me vuelca y golpeo con cabeza y espalda contra la pared. Puedo llegar a ver el suelo, ya que mi cuerpo está de cara al mismo. Vuelvo a girar: golpe de codo y rodilla, y caigo otros dos metros en postura horizontal, mientras veo que el bloque ya se ha roto en varios pedazos que caen abajo.
No logro ver al asegurador, ya que con mi vuelo, lo he arrastrado contra la pared, y esta encajonado en el diedro. Si veo como las piedras le pasan por encima.
Cuando al fin la cuerda me ha parado la caída, no puedo respirar bien, ya que el golpe en la espalda me ha entrecortado la respiración. Pienso en no perder la consciencia por el golpe en la cabeza, e intento comunicarme con el asegurador. Al cual le hago gestos para que me baje.

Me pide que me estabilice, e intente incorporarme. Me baja cuando la situación parece que se ha calmado, y puedo hablarle mejor. Ya en el suelo, cada uno reacciona de forma diferente, a mi me da un ataque de risa y él esta como bloqueado.

No puedo ponerme de pie, ya que el tobillo no lo siento, ni me responde. El sufre un fuerte impacto en la rodilla. Y las demás escaladoras se acercan a ver qué ha pasado, ya que han escuchado el estruendo.

Con el transcurso de los minutos, vamos examinando lo que ha ocurrido, el estado de la cuerda (que ha recibido  un corte por la piedra en la camisa), y los trozos de piedras caídos.

La caliza esta reblandecida, muy porosa y muy húmeda. Las lluvias fueron hace días. En la pared se observa una gran mancha de tierra en la posición de la piedra.

Con otro asegurador distinto, el primer escalador pasa a desmontar la vía, y nos vamos. No llamamos a Guardia Civil, ya que en principio podía salir por mis propios medios.

La suerte que tuvimos fue la suma de varios factores, la vía discurría por un diedro en diagonal a la derecha, con lo que el desprendimiento, cayó a la derecha y por encima del asegurador. No había espectadores. No había chapas en el bloque desprendido, que hubieran podido romper la cuerda, o arrastrado al suelo, con consecuencias mortales.

En la foto anterior a la caída se puede observar de lejos, como en realidad era una laja con una fisura, a través de la cual entro agua entre la piedra y la pared a la cual estaba soldada.

Posibles causas: reblandecimiento de la piedra caliza por efecto de las lluvias, hinchamiento y expansión del material arenoso acumulado de la grieta y posible efecto cuña de raíces de plantas.

Consecuencias: ruptura y desprendimiento del bloque de piedra, cuando sufrió una tracción por parte del escalador. Afortunadamente sin víctimas mortales, solo una luxación de tobillo, y politraumatismos por el cuerpo.

Cómo evitar esto: es difícil de buscar un remedio en la dinámica erosiva de las rocas. Pero por  rascar, el equipador debería de haber comprobado el estado de cohesión del bloque a la pared, al equipar la vía, y haberlo quitado. Limpieza más exhaustiva de la pared.

Desde mi punto de vista, y si ambos coinciden en que no se salieron de la vía (entendiendo por vía un espacio ra-zo-na-ble a ambos lados de la chapa), quizás en este caso se podría hablar de la responsabilidad de los equipadores.

Da la casualidad de que yo he escalado en ese sector un par de veces y he de reconocer que apreté el ojopatio como nunca en varias ocasiones para evitar derrames, por cómo y dónde estaban colocados algunos seguros. La impresión que me llevé es que ciertas vías tenían chapas que digamos, podrían mejorar su colocación.

Además está el tema de la limpieza. Como he escuchado muchas veces, equipar no es sólo poner chapas. Limpiar la pared es igual o más importante que colocar correctamente los parabolts. Mucho más en ese tipo de roca, con multitud de fisuras y bloques en apariencia estables. 

A continuación, un ejemplo de dos grandes profesionales del equipamiento y la limpieza en acción. Su lema podría ser: "Si es más pequeño que un coche y se mueve (o no), pa bajo".

Limpieza de las vías Ampthrax y Ébola, en El Chorro

Limpieza de la vía Mar de Fuego, el El Chorro

La experiencia es un grado a la hora de intuir qué cantos pueden partirse, pero la inmensa mayoría de las veces nos pilla desprevenidos, por mucha experiencia que tengamos. Otra razón más para llevar casco tanto asegurando como escalando, y para no ir a ciertos sitios con roca blanda después de las lluvias.

PD: agradecer al accidentado su detallado relato, su léxico impecable, su sintaxis exquisita y el trabajo de hacer y editar la foto para que entendamos mejor el accidente. Lástima que no escale igual que escribe. Sería un Máquina...

sábado, 4 de enero de 2014

MI HISTORIA: TERCER CAPÍTULO

Sé que no es mi turno y que ahora venía otra historia. Me he colado. Pero como el blog es mío, hago lo que me da la gana. Además, mi psiquiatra me dice siempre: "Boludo, vos debés sacarlo todo, no te quedés con nada dentro. Soltaaaalo". 
Y como el laxante que tomé anoche ya hizo efecto esta mañana, sólo me queda desnudar mi alma. Pero si me lo permiten, le voy a dejar una rebequita puesta, que aquí hace frío.
Sin más dilación, aquí va mi relato:

Accidente en La Muela

Fecha: 14-7-2010.
Lugar: La Muela, Cádiz.
Edad del escalador: buuuuuuuuffffffff!!!!
Tiempo de práctica del escalador: 17 años.
Edad del asegurador: mucha menos de la que aparenta. Qué pena de chaval...está ya to calvo.
Tiempo de práctica del asegurador: también una pila de años.


Descripción de los hechos: "Era una noche de invierno que llovía a chaparrones....la fragua estaba encendida, tu mare Juana cantaba, y tu pare Luis hacía arcayatitas gitanas...
Como llovía tanto, no fui a escalar al día siguiente. Pero otro día sí, que fue cuando me pegue la piña. Una piña tan grande como para que Bob Esponja se mudara allí con su pandilla de amigos gays. 
Un caluroso día de julio, tres aguerridos escaladores y un servidor nos fuimos a trepar juntos. Por aquel entonces, yo andaba probando Carpe Diem, una vía cinco estrellas obra del Maestro Jacinto. 
Ese día me encontraba bien y encadené fácilmente. Lo que pasa es que yo hago como que me cuesta un poco, para que los demás no se me vengan abajo y no les corroa la envidia.
Cuando chapé la reunión, y mientras el público asistente me aclamaba con una gran ovación, se escuchó por encima del griterío una voz que decía: "Tírateeeeeeee", con cierto acento sudamericano.
Yo, como persona cuerda, sensata, con dos dedos de frente y nada partidaria de demostraciones típicas de Macho Analfa, me negué, intentando exponer mis motivos razonadamente. Pero los ioputas estos son como son, y me rompieron los esquemas con un argumento imposible de rebatir:

-"Mariconaaaaaaa, que no tienes güevos". Y me tiré...

Pero no me dejé caer simplemente, sino que después de descoser la reu,  enardecido por el encadene y por la afrenta a mi hombría, me impulsé con los brazos con toda la fuerza de la que fui capaz. 
Como resultado, me fui alejando de la pared. Cada vez más...primero vi la reunión, luego la parte de arriba de la pared, el final del muro, los árboles del borde, el cielo (ahí me empecé a poner nervioso), buitres volando (ahí me empecé a asustar), los árboles que estaban detrás mía (ahí me hice caquita), el suelo y por último, el cabrón que me aseguraba...
Me lancé con tanta fuerza que me volteé en el aire, y por el camino se me enganchó la pierna en la cuerda, lo que impidió que volviese a la posición normal. 
El resultado fue un tremendo costalazo contra la pared muchos, muchos metros más abajo y una quemadura en la pierna. Además, al golpearme casi me llevo por delante a otro colega que estaba escalando. Al menos tuve la inmensa suerte de no darme en la cabeza."


Posibles causas: falta de personalidad, exceso de entusiasmo, ser de barrio y picarse fácilmente. En fin, tú sabes, pocas excusas hay en este caso.

Consecuencias: golpe tremendo en la cadera con posterior moratón y dolor durante varias semanas. Quemadura en la pierna, por detrás de la rodilla (¿cómo carajo se llama esa parte del cuerpo?, ¿el sobaco de la rodilla?). Ser motivo de mofa por parte de mi asegurador y sus secuaces.

Cómo evitar esto: no juntarse con los mamones estos, o al menos, no hacerles caso si te dicen que te tires. Llevar casco. Si me doy en la cabeza me mato fijo. Y dejarme puesto los pañales para las pérdidas de orina, que hubieran amortiguado algo el caderazo. Lo que pasa es que con el arnés me aprietan un poco y me los quito para escalar.


Cuentan que cuando estás al borde de la muerte, ves pasar tu vida delante de tus ojos. Eso será al que se muere de golpe, porque a mí me dio tiempo de ver mi vida, de hacer la lista de la compra, de rascarme un poco la entrepierna y de repasar los últimos capítulos de El Secreto de Puente Viejo. Es que se me hizo muy laaaaaarga la caída.

Sé que no es excusa, pero no soy el único que ha cometido este error. Aquí tenéis otro ejemplo más o menos reciente:


Así que niños, por favor, no intentéis hacer esto en casa, y mucho menos escalando. Es un disparate sin sentido que te puede costar caro. Sé que los máquinas somos un ejemplo para los demás, pero no todo lo que hacemos debe ser tomado como ejemplo. Yo me voy de las tiendas sin pagar sin querer. Es que no me doy cuenta. No lo hagáis vosotros.

Salud para todos, feliz año nuevo, y que los Reyes os traigan todo lo que pidáis. Pero un consejo, alejaos de sus camellos, que yo les dejé una vez a deber dinero y no veas cómo se las gastan para cobrarlo. Ni se os ocurra mirarles a los ojos...

lunes, 25 de noviembre de 2013

ACCIDENTES: SEGUNDO CAPÍTULO

(Esta vez, voy a hacer como Curro, que escribe siempre en tercera persona del plural para darle más pompa a los textos y que parezca que son un montón de colaboradores, que eso viste mucho.)

Segunda entrega del recopilatorio de relatos de accidentes escalatiles que está haciendo furor entre la población local. Sobre todo entre la población local de la peluquería de nuestra calle. Les dejamos una copia en papel y las señoras están como locas.

Sin duda, este accidente es, de los que hemos recibido hasta el momento provenientes de los cuatro o cinco puntos cardinales, el que más graves consecuencias ha tenido. Y eso que a priori, la situación que lo provoca parece de lo más inofensiva.

Claro, inofensiva. Como los canis de nuestro barrio, que tienen los Pitbull sueltos en la plaza y te dicen que no muerden...hasta que un día te encuentras a uno mordisqueándote un tobillo, con lo molesto que es eso.

La verdad es que me hubiera gustado un poco más de ambientación en la historia. Más tensión. Algo que te enganche desde el principio del relato. Una cosa así como: "era una fría mañana de invierno. Los hierbajos esos del oeste, rodaban por la carretera. Los lobos aullaban...". En fin, las típicas cosas que nos pasan cuando vamos a escalar, un pelín adornadas. Pero no. Escueto el muchacho.

Está claro que todos los escaladores no pueden ser como Stephen King, aunque algunos den más miedo aún de lo fantasmas que son. Lo importante en este caso, es que se entiende el conceto. Y el conceto señores, es el conceto (y tal como les digo una cosa, les digo la otra).

He buscado Montrebei en internet y ha salido esto. Como yo no he estado nunca, me fiaré de San Google.

Accidente en Montrebei 

Fecha: 17/04/2013.
Lugar: Montrebei, Cataluña.
Edad escalador: 43.
Tiempo de práctica escalador: 23 años.
Edad asegurador:
Tiempo de práctica asegurador:

Descripción de los hechos: nuestra intención era hacer la vía "Latin Brother", pero nos habíamos metido en una vía equivocada. Después de 3 largos, nos dimos cuenta de nuestro error y nos bajamos. Nos pusimos a buscar la "Latin Brother". Dejamos las cuerdas a pie de pared y bajamos el trepadero para tener una visión de conjunto de todo el muro.

En una de las subidas para localizar la vía empiezo a subir el trepadero (II/III) algo descompuesto; ya casi llegando a pie de pared y después de haber comprobado uno de los innumerables cantos de dudosa fiabilidad, doy el tirón para subir. Pero el canto ha aguantado la comprobación pero no mi peso; pierdo pie y caigo 1 metro más o menos hasta una repisa, con tal mala fortuna que reboto hacia atrás y caigo por un pequeño cortado de unos 6 metros. Desafortunadamente no hay nada para agarrarme y caigo de pie esos 6 metros.

Posibles causas: subestimar la peligrosidad de los terrenos fáciles.

Consecuencias: fueron bastante graves. Tibia y peroné y puede que cerca de un año de rehabilitación.

Cómo evitar esto: extremar las precauciones en terreno “fácil”.

Ante todo decir que este amigo ya se encuentra bastante recuperado de la pierna (lo demás creemos que ya no tiene arreglo). Que ya anda, aunque con las lógicas limitaciones, y que incluso ha empezado a entrenar un poco en el tablón.

Resulta bastante habitual que los accesos a las zonas de escalada tengan algún tramo potencialmente peligroso, pero por estar habituados a ellos, no les prestamos atención: un sendero estrecho con algún paso delicado y una posible caída, trepaderos hasta pie de vía con agarres poco fiables (para muestra un botón), un río infestado de pirañas, un campo sembrado de boñigas de vaca...Infinidad de peligros nos acechan, ya lo han visto. 

Esperamos que les haya resultado provechosa la lectura de este tostón, o en caso contrario, que al menos les haya dado tiempo de llegar al váter para vomitar. No se molesten por el tonillo jocoso que hemos empleado tratándose de temas tan serios, pero creemos que la vida hay que tomársela con humor, y que de casi cualquier cosa se puede bromear.

Menos del Betis. No quiero ni una bromita sobre el Betis.