LA VIDA ES ESCALAR. EL RESTO ES LO QUE NOS PASA ENTRE VÍA Y VÍA
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martes, 28 de junio de 2016

CAMBIA DE CAMELLO

AVISO: este post no trata de escalada ni nada relacionado con la montaña.

En un remoto monasterio, situado en una remota montaña de un remoto país, habitaban unos monjes dedicados en cuerpo y alma a lo que sea que hacen los monjes en un monasterio que está a tomar por culo de cualquier sitio habitado. Teniendo en cuenta que todos eran tíos, y que tenían un rebaño de cabras y varias gallinas, se pueden hacer ustedes una idea.




Un hermoso atardecer, el Maestro Bruslí de Todos los Santos estaba levitando como solía hacer en los atardeceres hermosos, fundiéndose con el Universo en busca de respuestas a alguna de sus preguntas: "¿Por qué Espinete se vestiría para dormir, si se pasaba todo el día en bolas?", "¿Cómo pueden ser tan puercos los que salen en los anuncios de productos de limpieza para el baño y la cocina?", "¿Bolleré o Smoking?".



Sus pensamientos fueron interrumpidos por una algarabía procedente del patio. Un grupo de jóvenes discípulos se acercaban riendo y saltando como lindas mariposas.

-"Se me está llenando el cortijo de moñas", pensó con tristeza. "Con lo que yo he sido..." 

-¡Maestro!, ¡Maestro!, cuéntanos una historia.
-¿Queréis que os cuente una historia?
-¡Sí, sí!, ¡por favor Maestro!

Bruslí aspiró profundamente. Muy profundamente. Conteniendo la respiración, fue mirando a los ojos uno a uno a sus discípulos. Después de lo que parecieron siglos, soltó el aire muy despacio y dijo: "buena mierda". Y sin más, comenzó su historia:

-Recuerdo que hace tiempo, creo que antes de nacer, cuando las horas perdidas, llegaban al amanecer...".
-Maestro, eso es de Los Suaves.
-A veces llega un momento en qué, te haces viejo de repente, sin arrugas en la frente...
-Celtas Cortos. Al grano Maestro.
-Vale, vale, listillos. En una ciudad muy lejana del Lejano Oriente, sus orientales ciudadanos vivían en paz y armonía. La inmensa mayoría de sus habitantes consumía opio a diario. Había dos camellos que manejaban todo el cotarro: Mahihuano y Pedrolo, que eran enemigos irreconciliables.Tenían una especie de pacto de no agresión entre ellos y se repartían el negocio cada 4 años.



Pocos sabían que en realidad, ambos camellos pertenecían a la misma organización criminal, dirigida desde otro país lejano por banqueros. Los mismos banqueros que prestaban dinero a la población para comprar opio.

Durante muchos, muchos años, todo fue relativamente bien. La población estaba razonablemente satisfecha con la calidad y la cantidad que les vendían. Sabían de sobras que como buenos camellos, siempre les engañaban, pero lo aceptaban sin rechistar. Las cosas siempre habían sido así. Y además eran tiempos de bonanza económica y podían comprar todo el opio que quisieran: los bancos les daban créditos con mucha facilidad.

Pero llegaron tiempos difíciles: pésimas cosechas, inundaciones, políticos corruptos y ladrones que saqueaban las arcas públicas... El dinero empezó a escasear y los bancos cortaron el crédito de repente. Los dos camellos empezaron a recortar las dosis y a adulterarlas hasta límites insospechados con todo tipo de productos: matarratas, amoniaco, whisky Carrefour... Pero el pueblo lo necesitaba y a pesar de todo, tenían que seguir comprando.



Un día, un estudiante de enfermería que se había ido de Erasmus hacía muchos años y que terminó la carrera en el extranjero y encontró trabajo y ya se quedó y le dijo a la madre que ya si eso volvería por Navidad y al final no volvió, regresó.

No salía de su asombro al comprobar cómo había cambiado todo y cómo vivían los habitantes de su ciudad de nacimiento: la pobreza se veía a cada paso que daba y el opio de pésima calidad había hecho estragos en los consumidores.

Preguntó a algunos ciudadanos qué es lo que ocurría y le pusieron al corriente de cómo Marihuano y Pedrolo estaban acabando con ellos poco a poco. Él les contó que en la ciudad de la que venía, había otro camello. Que era más joven, recién llegado al negocio. Con un aspecto un poco raro y con ideas algo alocadas, pero que al menos era un cambio. Que allí ya tenía muchos clientes y que podían probar a comprarle a él. Que aquí les estaban envenenando lentamente. Y que mucho peor que ahora no iban a estar.

Los que le escuchaban se echaron las manos a la cabeza y muy exaltados, le gritaron: "¡Pero qué dices, insensato!, ¿comprarle a ese? ¿te crees que estamos locos?. ¡A saber qué mierda nos vendería!".

El enfermero no salía de su asombro. No entendía cómo podían permitir que les robaran, les hundieran en la miseria más absoluta, les vendieran veneno y siguiesen comprando a los mismos camellos. Que tuviesen tanto miedo a un simple cambio.

Miró con tristeza a sus antiguos vecinos y sin decir ni una palabra, se giró y comenzó a andar, alejándose para siempre de la ciudad que le vio nacer.


-¿Cuál es la moraleja de esta historia?, ¡Oh, Maestro sapientísimo!.
-Que abusar de las drogas es malo y que hasta un estudiante de Primero de Adicciones sabe que no te puedes fiar de ningún camello. Que si uno te engaña, debes buscar otro. 
Pero sobre todo y por encima de todo, que más mala que la droga es la incultura, el conformismo y el miedo que convierten al pueblo en borregos manejados a placer por banqueros y gobernantes. Y si no, que se lo pregunten a nuestras cabras. Aaaaaaay Lucera cuando te coja...

NOTA: en la redacción de este post no se ha abusado en exceso de ningún tipo de drogas y por supuesto no se ha abusado de ninguna cabra.

viernes, 22 de mayo de 2015

EN DIQUE SECO



"-Ya tengo los resultados de sus análisis.
-¿Y qué es lo que tengo, Doctor?. 
-Ni puta idea. Pero no va a poder escalar más en lo que le queda de vida. Y además ninguno de sus cuatro hijos es suyo. Es más, son de padres distintos.
-¿¿¿¿Cómoooooooooooo????, ¿¿¿¿que no voy a volver a escalar????"

Abatido, aniquilado, salí de la consulta. Al cerrar la puerta tras de mí, todo se volvió oscuro: "Es el fin" pensé. Oí una voz como del más allá que gritaba: "¡¡¡Eso es el armario, imbécil!!. ¡¡¡Fuera de mi consulta!!. ¡¡Y cuidado al salir no me rayes el marco de la puerta con los cuernos. Ciervo!!, jajajajaja".


Estaba hundido. Sólo me había sentido así aquella vez que intenté dejar de beber, y me tuve que tomar dos copazos para que se me pasara la angustia.


Durante horas deambulé sin rumbo por las calles. Y de nuevo, resonaron en mi cabeza las palabras "no va a poder escalar más en lo que le queda de vida". Y el mundo se detuvo. El mío. El de la bici que venía detrás no se había coscado de mi estado y no pudo esquivarme.


Desde el suelo, empecé a ser consciente de la dimensión de la tragedia y de la mierda de perro sobre la que había caído.

Mientras buscaba un palito para quitarme los restos de caca de la ropa, me repetía una y otra vez que no podía creer que lo que me había dicho el médico fuera cierto. No podía creer que la gente de alrededor siguiera con su vida como si nada, pero sobre todo, no podía creer que existieran perros capaces de soltar tal cantidad de mierda.


Me intenté levantar, pero el peso de mi tristeza me impedía ponerme en pie. El de la tristeza y el del ciclista, que el cabrón se había quedado sentado encima de mi espalda. Amablemente le pedí que se retirara, recordándole parte de su árbol genealógico por parte de madre.


Ya en pie, me faltaba el aire y las rodillas me flaqueaban. El corazón me latía desbocado y mi cabeza daba vueltas mientras un sudor frío me recorría la espalda...

Sólo me había sentido así aquella vez que intenté dejar las drogas, y na más de pensarlo me entró una risa que no veas, y luego me puse a llorar sin saber por qué y luego a reír otra vez y luego vomité y ya no me acuerdo de más.


De repente, durante una fracción de segundo, un rayo de lucidez me iluminó y una idea cruzó, fugaz, por mi mente: "Aaaahhhhh, por eso mi Paquito es tan moreno y por eso mi mujer quería llamarle Ngeme...iadeputa".

Me empecé a plantear qué sería de mi vida a partir de ahora. Sin escalar. Sin entrenar. Y me entró miedo. Pánico. Más que si entrara una noche en tu habitación la Vicepresidenta del Gobierno desnuda con intención de cohabitar contigo...
"Gggrrrrrrrrrrrrrrr......"

Es difícil hacerse a la idea de que algo con lo que has convivido casi día a día (física y/o mentalmente) los últimos 20 años de tu vida, vaya a desaparecer sin más. No hace falta que describa todo lo que supone eso. Todo lo que dejaría atrás: viajes, amigos, proyectos, encadenes, vuelos, alegrías, penas, entrenos...
Porque la mayoría, sabe de sobra de lo que hablo y porque no me salen las palabras.

Sólo me había sentido así aquella vez que los médicos me dijeron que el pegamento mermaría mi capacidad intelectual y provocaba alucinaciones. Y cuando se lo fui a contar a los dragones de colores de mi habitación me quedé en blanco mirándolos y no supe que decir.

Sé que es un tópico y casi todos lo hemos dicho alguna vez, puede que a veces, un poco a la ligera. Pero no por tópico deja de ser completamente cierto: escalar no es sólo un deporte. Es una forma de vida. Y esa vida, no la pienso dejar nunca.

El pegamento sí, que luego me duele la cabeza.

viernes, 6 de junio de 2014

FLASH NEWS

ADAM ONDRA DEJA LA ESCALADA
Adam Ondra abandona el deporte que tantas satisfacciones le ha dado para convertirse en doblador de películas porno. El joven checo afirma que: "me pagan mucho más, no me canso tanto, y encima veo tetas gratis. Y esta cara no me da para ver muchas. No hay color". 
Rocco Siffredi nos cuenta que: "desde que lo vi escalando, no quiero a otro que me doble". 
Adam practicando uno de sus famosos gritos, pensando ya en su debut como actor de doblaje
Actrices de la talla de Jynx Maze y Lola Foxx aseguran que: "es oírlo gritar y ponerse a dar palmas" y "mientras nos maquillan nos ponen sus vídeos y tienen que pasar el mocho o salimos en canoa".



LA TERRIBLE INFANCIA DE kILIAN JORNET
Kilian Jornet sorprende al mundo con sus respuestas en esta sincera entrevista realizada por nuestro corresponsal. El ultrafondista desnuda su alma y su cuerpo y nos recibe en bolas en su casa.

-¿Por qué empezaste a correr?. ¿De dónde te viene la afición?
-Empecé a correr por una cuestión de supervivencia. En el cole estaba en la misma clase que Manolito y siempre nos intentaba quitar la merienda. No veas cómo se movía el gordo cuando arrastraba hambre, el ioputa.
Kilian se viene abajo como las Derbis cuando recuerda su etapa escolar acosado por Manolito
-Y seguiste corriendo cuando terminaste el colegio, ¿no?.
-Como dice el refrán "el correr y el rascar todo es empezar"
-Eso es el comer, Kilian. 
-¡Hostia, primera noticia!
-¿Quién es tu idolo?.
-Forrest Gump.


URUGUAY AL BORDE DEL COLAPSO 
El Gobierno Uruguayo desbordado ante la oleada de peticiones de nacionalidad por parte de escaladores de todo el mundo, tras la legalización de la marihuana en ese país. Grandes figuras de este deporte se lanzan a por la doble nacionalidad, la nacionalidad simple o lo que sea pero que les dejen quedarse allí. Preguntamos a Chris Sharma su opinión: "Omeeeeee, tú sabeeeee, no, men?, es queeeeee...¿que me has preguntao?, que me sa ido el santo al cielo". 
Chris Sharma, intentando recordar la fuking question que le acaban de hacer
Según un portavoz del Gobierno, las preguntas más habituales de los interesados están siendo: "¿Me puedo llevar al perro?¿La flauta es legal en ese país?, ¿eso queda por África, no?
Parece ser que las advertencias de los funcionarios de que en Uruguay no hay ni una sola vía equipada y que no van a escalar una mierda, no están surtiendo efecto a la hora de frenar la avalancha.


SANDRO REY ON THE ROCKS
El vidente le ha cogido el gustillo al deporte de riesgo y después de dar panzazos en el agua y dejar la piscina llena pelos, amenaza con probar la escalada. 
Se ha abierto un intenso debate en la comunidad escaladora sobre si siendo adivino, encadenaría a vista o al flash.
De momento, gana el a vista porque no acierta un mojón. "Yo le llamé para preguntarle si me casaría con Daila y me dijo que sí. Y que encadenaría La Rambla. Y mira cómo estoy...si lo cojo lo mato", nos comenta un escalador que prefiere no dar su nombre.

"Maricarmen, el monodedo es con derecha, ¿verdad?. No, espera, con izquierda. No espera, no es un monodedo. Es un bidedo. Maricarmen, ¿dónde tienes metidos los dedos, cochina?"

Se están recogiendo firmas para prohibirle la entrada a cualquier escuela de España: #Sign the petichion: Borbones and Sandro Rey out of Spain.


FLASHAPP
Nueva App de Apple. La marca de la manzana a medio comer, anuncia el próximo lanzamiento de una aplicación que te irá flasheando las vías en tiempo real. Un dispositivo conectado a las pelotas dará descargas de 2000 voltios si te equivocas de presa.

El desarrollador de la aplicación nos cuenta que: "estamos teniendo problemas para terminar la versión definitiva", ya que al parecer "los voluntarios que lo están probando sólo nos aguantan un pegue. Algunos dos como mucho y porque son unos viciosos". 
En cuanto a la versión femenina de la aplicación, entre lágrimas nos confiesa que: "paso de terminarla. Diseñé un prototipo y mi novia se ofreció a probarlo. No pasó de la primera chapa. Pero es que se equivocaba de presa queriendo. Una hora se pegó ahí. Me ha dejado por el iPhone". No quiso contestarnos a la pregunta de dónde le daba las descargas a su novia...


BREVES
  • Los recortes llegan a la escalada. El gobierno anuncia un plan de choque en el que la principal medida será la decotación de medio grado en todas las vías de España. Un grado en las escuelas low cost o con grados de oferta. La Asociación de Adictos al 8.nu asegura que eso es incostitucional y que así no le salen las cuentas.
  • El vaticano arremete contra los moñas. El Papa Francisco anuncia que se excomulgará a los que se agarren a las cintas o a las reuniones. El uso de la pértiga todavía se está estudiando. Los alargues, de momento, se libran de la quema.
  • Unos bañistas encuentran en una playa de Nerja el cuerpo tumbado boca abajo de un homínido sin catalogar, aunque a simple vista, podría tratarse del eslabón perdido. Al intentar darle la vuelta se puso a gritar: "zortarme cabrone, zortarme. Que ya no ze pué uno eshá una ziehta tranquilo en la playa". El homínido al parecer, se fue con su toalla a tomarse un tinto con casera a una tasca del paseo marítimo. "Pa quitarme er sofocón, cohone".

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL CAMINO

"Ojos nuevos con mirada casi a estrenar, pensados para ver la vida de otra manera y no simplemente para verlas venir. Habría que resetear este mundo y empezar de cero. Por los que aún miran así".

Los que nos preceden nos muestran el camino. A veces conscientemente y a veces sin darse cuenta de ello. Nos influyen con sus actos, con sus ideas, con su falta de criterio a la hora de graduar vías, con sus metas o sus logros, con su afición por el toperope...

Wolfgang Güllich, Lynn Hill, Dani Andrada, Chris Sharma, Adam Ondra, Jacinto Durán, Sexi Shannon (antes Gustavo), el Profesor Nightmare, el Enano Gordo y Gruñón. Escaladores que me han marcado por alguna razón. O por varias... y no todas buenas.

Una imagen, una vía, una manera de entrenar, de ver y entender la vida, de afrontar los retos; una forma de comer huevos fritos que no es de este mundo, o de cantar un tema de Pitingo en el coche de vuelta a casa y que suene igual que 100 ratas rabiosas regadas con aceite hirviendo. O un egoísmo patológico y una cara más dura que el Sika cuando se te seca en la lata porque la has dejado mal cerrada. Lo que resulta una putada, por cierto.

Así es la vida. Construimos nuestra personalidad asimilando parte de la de otros y añadiendo elementos de nuestra propia cosecha. Mezclándolo con experiencias de todo tipo, algo de tiempo y mucho alcohol de chavalito, se obtiene, sin ir más lejos, el resultado tan triste que en estos momentos escribe este sinsentido.

Por eso, me preocupa mucho ser yo el modelo. Ser yo el referente de alguien con su disco duro nuevecito, que absorbe como una esponja el más mínimo detalle de mi comportamiento... me da un poco de miedo. Demasiada responsabilidad para un irresponsable empedernido. Me hace pensar muy a menudo en qué le puedo enseñar, cómo le puedo preparar para lo que se le viene encima... y de momento, no se me ocurre nada. 

Como gustarme, me gustaría que llegue a ser una buena persona. Y educada. Incluso cuando esté borracho (que lo estará). Que lo cortés no quita lo valiente, y con la papa también se pueden dar las buenas noches cuando, cosas de la vida, estés meando en un portal y entre un vecino. Uno puede ser un bandarra, pero educao.

Y ya puestos a elegir, elijo que le guste escalar. Y que le guste mucho, mucho, como a mí. De nivel Friki Interestelar. De los que escuchan en el telediario: "Escalada de violencia en la frontera de Chiquitistán" y ya le sudan las manos.

De los que devoran toneladas de vídeos de escalada (incluso de bloque); de los que leen libros de montaña o de entrenamiento (incluso sin dibujos); de los que intentan entrenar planificado y no lo consiguen nunca; de los que tienen proyectos que le absorben de manera casi enfermiza; de los que no hacen clecas y si las hacen las borran; de los que si tienen que cagar en el campo, no lo hacen a pie de vía, entierran su caca y además se llevan el papel; de los que si fuman, no tiran las colillas al suelo o mucho peor, las meten en los agujeritos de la pared; de los que si tienen perro, lo tienen bien educado. Y si no lo tienen educado y el perro no deja de molestar, de mearse en las mochilas de la gente o de comerse la comida de los demás, piden perdón y lo atan; de los que intentan no gritar en el campo para no molestar a nada ni a nadie; de los que respetan las prohibiciones o regulaciones que afecten a una escuela; de los que se vuelven a casa con más basura de la que llevó; de los que son honestos consigo mismos y saben diferenciar un "a vista", de un "al flash"; de los que piensan que sólo Papá puede agarrarse a las cintas o a la cadena y apuntarse la vía de todos modos porque Papá es el mejor. Y que si lo hacen los demás es que son unos moñas...

Pero sobre todo, me gustaría que fuera de los que se divierten escalando. De los que piensan (de verdad) que el grado no deja de ser un aliciente más, pero no el objetivo final. De los que intentan superarse a sí mismos, luchando contra sus debilidades para convertirlas en puntos fuertes. De los que siempre sacan algo positivo de un día de escalada, aunque se hayan arrastrado como culebras. De los que disfrutan cada momento que pasan en el campo, compartiendo pegues, risas y experiencias con los amigos. En definitiva, de los que aman este deporte. Eso sí que me gustaría.

Al final, parece que le puedo enseñar más cosas de las que pensaba...

Esto me pasa por ver Ghost y ponerme a escribir. Es que a mí el PatricK Swayze me pone de un sensiblón...

sábado, 3 de mayo de 2014

SUPERMANOLITO

Primero de una serie de relatos cortos, en los que resumiremos los aspectos más destacados de la vida de algunos de los mejores escaladores del mundo de ahora, de antes, y de mucho, mucho antes.
La siguiente historia está basada en hechos reales. Hemos cambiado el nombre del alemán Jan Hojer por el de Manolito para que nadie sepa de quién estamos hablando. Salvo eso, todo lo demás ocurrió poco más o menos como lo contamos.

"De chiquitito era un niño tímido, solitario e introvertido. Pero sobre todo, era gordo. En el barrio le llamaban Bolagrasa. Ya en la guardería se comía los bocadillos de pan de a kilo con zurrapa de lomo y morcilla de Burgos. En el cole se comía los desayunos de sus compañeros, y si se resistían y no los soltaban, también se comía a los compañeros.
Así fueron pasando sus primeros años, comiendo y comiendo. Creciendo a lo ancho más que a lo alto.

En la foto, Manolito en posición de cuescarse, aprovecha para comerse las hojas secas del suelo

Aquel día, justo después de cumplir los 18, cuando sus padres le dijeron que ahora volvían, que iban a sacar al perro a pasear, que siguiera viendo Master Cheff, tendría que haberse dado cuenta: no tenían perro. Hacía dos semanas que se lo había comido. El coche lleno de maletas también tendría que haberle hecho sospechar.

Nunca más volvió a ver a sus padres, que temerosos de seguir la misma suerte que el perro, huyeron para empezar una nueva vida, baja en calorías. Le dejaron la nevera y la despensa llenas y una generosa cuenta corriente. En la memoria del teléfono, los números de pizzerías, pastelerías, distribuidoras al por mayor de tocino ibérico...

Una tarde, mientras buscaba en internet algo de porno, se cruzó por casualidad con un vídeo de John Dunne escalando. Ese hecho le cambió la vida (lo de John Dunne, no el porno). Le hizo creer que él también podría hacerlo. Le abrió los ojos, que hasta entonces eran como dos puñalás en un cartón, y le dio a su vida un sentido: algún día cabría en un arnés de escalada.


Aquí el hombre éste intentando tumbar una cacho piedra: "Esto lo vuelco yo por mis cojones, Patxi". "Aupa, John".

A partir de ese día, se propuso perder peso y aprender a escalar. Sacando una fuerza de voluntad que no sabía que tenía porque era su madre la que guardaba las cosas, fue reduciendo paulatinamente los kilos de Big Macs diarios y las cajas de pasteles de crema. Al mismo tiempo, comenzó a hacer algo de ejercicio. Incluso se quitó la sonda e iba al servicio a mear andando. Veía todas las semanas La Báscula y se apuntó a Gorditos Sin Fronteras, una asociación en la que conoció a otros dos pilares de su transformación: Gustavo y Jacinto (también hemos cambiado sus nombres para que nadie sepa a quién nos referimos).

Ambos se convirtieron en sus nuevos padres, sus mentores, sus guías espirituales y le enseñaron todo lo que no hay que hacer si quieres ser un Máquina.

Manolito, siguió viendo vídeos de escalada y porno, que una cosa no quita la otra, y poco a poco fue perdiendo peso, hasta que en pocos años pero con gran esfuerzo, consiguió hacer esto que no sirve para nada pero que es de Máquina:

Manolito entrenando meñiques para hurgarse a gusto en las orejas y demás orificios corporales

Después de semejante hazaña, sólo quedaba una cosa que pudiese hacer para ser el mejor escalador del mundo: convertirse en Super Guerrero como Goku....¡Y VOLAR!
Con su tremenda fuerza de voluntad y cientos de cajas de Aerored, un día lo consiguió. Desde entonces, Manolito es una mala bestia del bloque, y gana compes a cascoporro".


Jajajajaja, ¡¡¡malditos gusanos!!!. Os someteré con mis poderes mentales, y si eso falla, me lío a trompazos y me quedo solo. ¡Tú, babosa!, ¿qué estás mirando?, ¿a que dejo de levitar y te meto?



















Así que ya sabéis, si deseáis algo mucho, mucho, mucho y os esforzáis realmente para conseguirlo, es muy probable que lo logréis!!. Y si no, pensad que el camino es un aprendizaje que nos hace crecer como personas, como escaladores y como buscadores de setas.
No dejéis de soñar, de perseguir vuestros sueños y de luchar por ellos como hizo Manolito. Para lo otro que estáis deseando, el Jes Extender no va mal.

PD: los dos padrinos de Manolito siguen en Gorditos Sin Fronteras intentando superar su sobrepeso. En la actualidad reciben ayuda psicológica, entrenan a escondidas por vergüenza y compiten en categorías alevines para ver si quedando entre los 10 primeros recuperan su autoestima.

miércoles, 19 de marzo de 2014

ETERNO RETORNO

Hoy tocaba incidente, que no accidente. No hubo huesos rotos, ni camillas, ni muletas, ni nada. Solo cambio de ropa interior, manchada ligeramente debido al miedito, y el típico: "no contéis esto que os mato. Y si lo hacéis, decís que somos muy machos y no nos cagamos encima del susto". Pero no. Hoy me se apetece hablar de otra cosa.

A mí el fútbol, básicamente me la refanfinfla. Me da igual. Ni lo veo, ni lo sigo ni me importa. Y mira que llegué a jugar a la Liga Marca cuando salió. Pero cuando empezaron a pagar verdaderos disparates por tíos en calzonas que le daban patás a un balón (el que las daba), y que en la mayoría de los casos no tenían ni el graduado escolar, me di cuenta de que eso ni era deporte ni era ná. Puto Negocio, como un 7b+ buenísimo de uno de los mejores muros del Sur. Y estoy hablando de hace casi 20 años. Ahora no lo quiero ni saber.
Así era el último balón de fútbol que tuve. Ahora creo que son distintos

Conozco a algunos personajes porque es imposible no conocerlos. Salen a todas horas en la tele: que si ese con cara de panoli metrosexual ha llorado porque en un entrenamiento alguien le ha despeinado y no le queda gomina; que si el otro chiquetito con cara de bobo ha hecho un sinpa en hacienda; que si el que viste en el Siglo XXI como Don Johnson de Miami Vice (siendo de Camas) habla y sube el pan; que me llevo unos pocos millones pero soy más útil para la sociedad en libertad...en fin, ese mundo es una mezcla del Salvame Deluxe y Mujeres y Hombres y Viceversa. Pa matarlos a tos. 

Pero si me tuviera que decantar por un equipo, no lo dudaría: el Betis. Más que nada porque he sido Bético desde que nací. Pero sin fanatismo ni nada de eso. Me gusta este equipo y lo que representa. Y sobre todo el pique entre béticos y sevillistas. Eso, hay que ser de aquí para entenderlo.

Pues bien, el otro día, pensando un poco en el mejor sitio para pensar de un hogar, me di cuenta de lo similares que son el Betis y la escalada. Ambos, a veces, son un mojón. Quizás el entorno me llevó a esta conclusión...
Croquis del Sector Pensadero de mi casa. Para más información, consultar la web de Roca
                             
Siempre he pensado en lo desagradecido que es este deporte. No sé cuántos escaladores habrá en este país, o en el mundo, pero estoy seguro de que al menos aquí, son muy pocos los que se pueden dedicar por completo a ello. A escalar y/o entrenar casi a diario. La mayoría dedica el tiempo que puede, que suele ser poco o nada, a entrenar y a rezar para que no llueva el finde, ya que algunos sólo pueden escalar un día. Yo me encuentro en este último grupo: Los obreros del Rotpunkt.

Cuántas veces habré escuchado eso de: "ahora estoy retomando". Casi todos, por un motivo o por otro, tenemos épocas malas o muy malas en las que nos vemos obligados a dejar de escalar: lesiones, lluvia, familia, puta lluvia, desfiles de Drags Queen, puta lluvia de los cojones, obligaciones diversas, me cago en Maldonado y en el tiempo.es, etc. Iba a poner trabajo, pero está la cosa chunga. Que ahora parecemos todos bomberos, con tela de tiempo libre. Pero sin cobrar, eso sí.

Lo que viene siendo mayormente el Eterno Retorno. Siempre volviendo. Siempre intentando recuperar la forma (el que la tuviera) y dejar de ser redondito y de arrastrarse en los quintosmases como una culebra.

Pero cuando se alinean los astros y todo fluye, cuando escondes bajo llave los tocinos de cielo y no llueve, a veces, muy pocas veces, se dan esas situaciones en las que todo el sufrimiento, todo el esfuerzo, todas las penas, las lesiones, los momentos de desmotivación total, la frase esa que te golpea el selebro una y otra vez (Papá, te has agarrado a la cadena, te he visto. Calla niño), todo eso, se te olvida. Simplemente desaparece. 

Las bolas esas por lo visto son planetas

Cuando tienes un proyecto, el que sea y del grado que sea, te haces el nudo, te pones los gatos, y empiezas a escalar, y te vas dando cuenta de que ese pegue va a ser especial aunque no encadenes; que vas con una concentración absoluta, como si no fueras tú, como si te vieras escalar desde fuera, sin esfuerzo, fluyendo por la roca en cada movimiento, con precisión, con decisión, en ese estado de hiperconciencia en el que parece que te has tomado un tripi  y lo ves todo con otros colores (eso me lo ha contado uno que dice que es así), todo extrañamente real.

Los sonidos, los olores, el tacto de la roca. Pocas veces te has sentido así escalando. Y sobre todo, y por encima de todo, te estás divirtiendo escalando, hasta que sin darte cuenta, ya has chapado la cadena.

Esos momentos, para el común de los mortales escaladores, se suelen dar en muy, muy contadas ocasiones, y además, normalmente sin previo aviso.

Pero, al menos para mí, esos son los momentos que hacen que ame este deporte. Que no pueda vivir sin escalar, sin entrenar, sin dormirme pensando en los movimientos de alguna vía; que hacen que tenga junto al ordenador una bolsa con magnesio porque veo un vídeo de escalada (incluso de bloque, así de mal estoy), y me sudan las manos...

En definitiva, momentos esporádicos, aleatorios, de máxima plenitud y felicidad escaladora, que te cargan de energía para todo lo que venga después, aunque durante otros pocos meses te vuelvas a arrastrar por las paredes. 

Como el Betis. Estamos acostumbrados a pasarlo mal y a que nos de disgustos, pero ahí seguimos. Aguantando. Y a veces, pocas, te sorprende con un momento de esos y te da una alegría. Y no puedes evitar llevar durante unos días esa sonrisita guasona, que sólo si eres de aquí sabes lo que implica y todo lo que te cuenta sin decir una sola palabra. Y que significa que todo lo malo anterior, al menos durante un tiempo, se olvida. Porque merece la pena ser Bético. Y escalar.