A finales del año 2011 y a lo largo del 2012 se han producido una serie de accidentes practicando la escalada, en los que se vieron involucrados amigos, conocidos y algún que otro desconocido que se ha prestado amablemente a colaborar.
Escaladores veteranos y recién llegados. En grandes escuelas y en pequeños sectores casi secretos. En rocódromos urbanos. En vías de largos, o de pocos metros. Cualquier lugar es bueno para cometer un error y tener un accidente. Y nadie, por muchos años que lleve escalando, está libre de ello.
Viendo que cada vez más gente se lanza a practicar este deporte, muchas veces sin tener si quiera los conocimientos mínimos necesarios (léase ni putísima idea), me pareció interesante recopilar y publicar los testimonios de dichos accidentes, pero sin intermediarios. Escritos y narrados de primera mano por sus protagonistas.
Algunos han colaborado y además gratis. Otros han pasado de mí. Alguno incluso me pidió dinero y/o sexo a cambio. Lo malo es que al final cada vez querían más sexo y ya no daba abasto...
La idea es ver si alguno de esos insensatos se da cuenta de que esto es peligroso y te puedes matar, y se preocupa un poco por aprender lo básico.
Y por supuesto, recordarnos a los viejos que nos las damos de que ya lo sabemos todo y que a nosotros no nos pasará nunca, que sí, que un día podemos acertar los 6 números y el complementario y nos pueden sacar del campo con los pies por delante.
El primero de los relatos se desarrolla en el rocódromo del Puente del Alamillo en Sevilla. Para los que no lo conozcan y quieran saber algo sobre él, os dejo este enlace:
http://aprietabicho.blogspot.com.es/2009/12/rocodromo-alamillo.html
Se trata de un rocódromo urbano al que cada vez acuden más escaladores, más gente que se cree escaladora con su equipo recién comprado en el Decarthón, y gente que ni siquiera eso. Que con un arnés de obra y una cuerda de persiana ellos ya se apañan.
En definitiva, un lugar que desgraciadamente tiene todas las papeletas para que ocurra un accidente grave o incluso mortal. Si vinieran los que hacen los catálogos de Petzl a ver lo que hace la peña allí, no tendrían calaveras suficientes para poner.
En fin, aquí va el relato. Muchas gracias a su autor por prestarse a colaborar y mandarme su historia!.
Para que os hagáis una idea, la altura aproximada desde la que cayó este escalador es de unos 10 o 12 metros. Las reuniones están situadas entre los agujeros del techo, como se puede ver en la siguiente foto:
Escaladores veteranos y recién llegados. En grandes escuelas y en pequeños sectores casi secretos. En rocódromos urbanos. En vías de largos, o de pocos metros. Cualquier lugar es bueno para cometer un error y tener un accidente. Y nadie, por muchos años que lleve escalando, está libre de ello.
Viendo que cada vez más gente se lanza a practicar este deporte, muchas veces sin tener si quiera los conocimientos mínimos necesarios (léase ni putísima idea), me pareció interesante recopilar y publicar los testimonios de dichos accidentes, pero sin intermediarios. Escritos y narrados de primera mano por sus protagonistas.
Algunos han colaborado y además gratis. Otros han pasado de mí. Alguno incluso me pidió dinero y/o sexo a cambio. Lo malo es que al final cada vez querían más sexo y ya no daba abasto...
La idea es ver si alguno de esos insensatos se da cuenta de que esto es peligroso y te puedes matar, y se preocupa un poco por aprender lo básico.
Y por supuesto, recordarnos a los viejos que nos las damos de que ya lo sabemos todo y que a nosotros no nos pasará nunca, que sí, que un día podemos acertar los 6 números y el complementario y nos pueden sacar del campo con los pies por delante.
El primero de los relatos se desarrolla en el rocódromo del Puente del Alamillo en Sevilla. Para los que no lo conozcan y quieran saber algo sobre él, os dejo este enlace:
http://aprietabicho.blogspot.com.es/2009/12/rocodromo-alamillo.html
En definitiva, un lugar que desgraciadamente tiene todas las papeletas para que ocurra un accidente grave o incluso mortal. Si vinieran los que hacen los catálogos de Petzl a ver lo que hace la peña allí, no tendrían calaveras suficientes para poner.
En fin, aquí va el relato. Muchas gracias a su autor por prestarse a colaborar y mandarme su historia!.
Para que os hagáis una idea, la altura aproximada desde la que cayó este escalador es de unos 10 o 12 metros. Las reuniones están situadas entre los agujeros del techo, como se puede ver en la siguiente foto:
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Foto: Lorena Rivilla |
Accidente en Rocódromo Puente del Alamillo
Fecha: 12/12/2012.
Lugar: Rocódromo
puente del Alamillo. Columna 4. Vía “Caradura”.
Edad
escalador:
25 años.
Tiempo
de práctica escalador: 4 años.
Edad
asegurador:
24 años.
Tiempo
de práctica asegurador: 1 año.
Descripción
de los hechos: A las ocho de la tarde decidí escalar alguna
vía más. Había hecho ya varias, y decidí meterme en “Caradura” 6c. Era de mi
grado, y la tenía ensayada, pero el último paso siempre se resistía a salir de
forma cómoda.
Le pedí entonces a un amigo que me asegurara. Llevaba tiempo en
el mundillo de la escalada, pero de forma muy intermitente, y el rodaje que
tenía asegurando no era muy amplio. Ya me había asegurado bastantes veces antes
y no había por qué pensar que habría ningún problema.
Nos preparamos entonces,
chequeo a conciencia que todo está en su sitio: arnés bien puesto, cuerda bien
pasada por el gri-gri, mosquetón con la rosca echada y nudo de fin de cuerda.
Comienzo la vía, todo perfecto, encadene limpio. Chapo la última cinta antes
del gancho-reunión y empiezo a “pelearme” con ese último paso. Me notaba las
manos algo entumecidas por el frío y busqué un reposo. Pienso que esto tenía
que haber dado a entender a mi asegurador que la posibilidad de caer había
aumentado, y en consecuencia, que estuviera al loro más todavía.
Retomo la vía
y al intentar el último agarre, caigo. En el tiempo de la caída, que por cierto
se me hizo eterno, sólo pensaba que en algún momento el gri-gri bloquearía la
cuerda. Pero no fue así, y cuando toqué suelo, lo primero que pensé es cómo
había sido eso posible.
Aunque ese último tramo de la vía es techo puro, caí de
pie, apoyando algo más el derecho, y cuando las piernas cedieron al peso, el
cuerpo se inclinó hacia atrás, dando el segundo contacto con el culo, y ya por
último, y muy suave, con la nuca. No perdí el conocimiento en ningún momento,
ni tampoco la movilidad de ningún segmento.
La caída no se puede considerar
totalmente “a plomo”, puesto que el roce de la cuerda en todas las cintas
disminuyó algo la velocidad de caída.
Posibles
causas:
Una vez que pasó todo, y hablando con el asegurador y los que estaban por allí,
todavía no tenemos claro que pasó realmente. A título personal, creo que en el
momento de la caída, el asegurador recurrió a sus instintos más básicos,
intentando bloquear la cuerda por encima del freno, con sus propias manos, lo
que hizo que el gri-gri no acumulara suficiente tensión para bloquearse.
Consecuencias:
La
ambulancia me recogió después de una eterna espera. Me hicieron radiografías de
cadera y tobillo. Todas ellas dejaban ver que no existían ni fracturas ni
fisuras óseas. Tras 15 días con el tobillo enyesado visité a un traumatólogo
con resonancia en mano. Tenía edemas óseos en la tibia, el astrágalo y el
calcáneo (huesos del tobillo) y se había levantado una pequeña lasca de
cartílago en la epífisis distal de la tibia. El dolor en la cadera terminó
remitiendo, pero para el tobillo necesité algo de rehabilitación. Sin duda, las
consecuencias podrían haber sido mucho peores.
Cómo
evitar esto:
Como cualquier accidente, éste también se podría haber evitado. Las directrices
en este caso son muy básicas y por todos conocidas. La premisa es NUNCA, si,
digo bien, NUNCA dejar de agarrar el tramo de cuerda que sale de la bolsa y
entra al gri-gri. Incluso gente muy experimentada lo hace, y deja, por algunos
segundos, el contacto con ese tramo de cuerda. Recomiendo ver este vídeo a modo
de instrucciones teóricas: http://www.youtube.com/watch?v=3HN753rRBe0
Un saludo y a trepar!
yo estuve ese día allí. Nos diste un buen susto, hace poco tuve que enseñarle a un compañero que lleva escalando muchos más años que yo como asegurar y chapar de manera segura. Todavía hay veteranos que no confían en los aseguradores automáticos y novatos que confían ciegamente en su material sin revisarlo ni sustituirlo. Pero todos escalando sabiendo que podemos quedar lisiados o morir. O no?
ResponderEliminarMuy buena iniciativa... un saludo y muchas gracias.
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